La desaparición del torque del tesoro de Vix de un museo francés marca de nuevo la polémica.

Los museos franceses últimamente son de todo menos fiables o al menos eso sugieren los recientes acontecimientos. Si hace casi un año (19 de octubre de 2025), el Museo del Louvre sufrió el impactante «robo del siglo», donde unos individuos sustrajeron ocho piezas de las Joyas de la Corona de Francia, valoradas en unos 88 millones de euros y a plena luz del día en la emblemática Galería de Apolo, ahora tenemos otra «desaparición» pero esta vez en el Museo del País de Châtillon.

Una de las tiaras robadas en el Museo del Louvre. Imagen Wikipedia.

En esta ocasión ha «desaparecido» una de las piezas del llamado Tesoro de Vix, obras cumbre del arte celta de la Edad del Hierro. En 2025 fue un grupo de ladrones organizados haciéndose pasar por operarios, en este caso fueron ladrones disfrazados de turistas y lograron robarlo del Museo del País de Châtillon, ubicado en Châtillon-sur-Seine (Borgoña, Francia), evadiendo las recientes mejoras de seguridad del recinto (vaya con las mejoras…).

Torque Tesoro de Vix. Imagen: La Razón.

El torque fue descubierto en enero de 1953 por el arqueólogo René Joffroy. Formaba parte del ajuar funerario de la Tumba de Vix, la cámara de enterramiento de una influyente mujer celta del siglo VI a.C. conocida mundialmente como la Dama de Vix. En dicha tumba también se hallaron otras piezas colosales como la famosa Crátera de Vix, el mayor recipiente de bronce de la antigüedad que se conserva (de 1,65 m de altura y 208 kg de peso). El hallazgo demostró las complejas redes de comercio que existían entre los pueblos del centro de Europa y las civilizaciones del Mediterráneo.

Crátera de Vix. Imagen Wikipedia.

Todo ello nos conduce a una inevitable pregunta ¿Cómo es posible que en un solo año se hayan producido dos robos que afectan directamente no solamente a las medidas de seguridad de los museos sino también al patrimonio. La opinión pública y los expertos denuncian que las bandas organizadas han encontrado facilidades sistémicas para saquear las instituciones culturales francesas ¿pero cómo puede suceder algo tan grave? ¿Acaso estamos ante sistemas de seguridad e infraestructuras obsoletas? En mi cabeza no entra que esto pueda suceder. El robo en el Louvre abrió la puerta a la polémica y el producido ahora, la remata sin lugar a dudas.

En definitiva, esta actual crisis obliga al gobierno francés a plantear una reforma masiva que evite que el patrimonio histórico del país termine fundido en el mercado negro (como, posiblemente, ya esté sucediendo). Todo ello en la época que estamos y con la tecnología que tenemos, es inadmisible. Esperemos que de una vez por todas se pongan potentes medidas de seguridad para que no sigan sucediendo este tipo de situaciones tan graves y tristes.


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