Estimados amigos y lectores de este rincón del pasado; hoy quiero presentaros, para todos aquellos que no la conozcan, la necrópolis paleocristiana o tardorromana, que tenemos ubicada en Cartagena, la antigua ciudad que fue cartaginesa, romana, bizantina y un largo etc.
Hemos realizado unos compañeros y yo unos trabajos en dicha necrópolis, junto a Concha, nuestra jefa, una persona admirable y afable, con la que espero compartir muchos más momentos arqueológicos en un futuro no lejano. Os voy a ir ilustrando con imágenes, que, como ya os imaginaréis, son realizadas por una servidora y, por tanto, no se pueden utilizar sin ser citada su procedencia.
Voy a hablar un poco sobre su historia, para situar al lector en contexto histórico, pero sin extenderme mucho, ya que, lo que pretendo es contar la experiencia tan bonita de haber podido trabajar allí y, donde espero, volvamos a trabajar.

Vista de la necrópolis desde la planta baja del Museo. Imagen: rincondelpasado.com
La historia de esta necrópolis es singular ya que fue hallada en 1967 y empezaron los trabajos de excavación en las tumbas. Tal fue el interés que despertó dicho hallazgo que el Ayuntamiento de Cartagena decidió conservarla por su monumentalidad, con sus panteones, y edificar justo encima el Museo Arqueológico, tal y como podemos apreciar en la imagen. El proyecto fue ejecutado por el arquitecto Pedro San Martín, quien en aquella época era director del Museo, diseñando dos plantas y dejar justo en medio, la necrópolis. Este cementerio está datado en los siglos IV y V d.C cuando el cristianismo ya estaba fuertemente arraigado y había ganado la batalla a los antiguos dioses romanos. Por tanto, las tumbas, son cristianas.
Es significativo la variedad de tipos de tumbas que tenemos en este yacimiento: las hay desde la típica tumba rectangular excavada en el suelo y cubierta con lajas de piedra, pasando por estructuras de túmulos semicirculares, cuadradas, además de dos panteones de los que se conserva el dintel de la entrada al mismo.

Tumba rectangular, perteneciente a un individuo bastante alto para la época, nosotros la llamamos «la del gigante». Imagen: rincondelpasado.com

Tumba sin excavar, realizada con materiales de reutilización, en este caso tejas. Imagen: rincondelpasado.com

Tumba en ánfora, infantil. A esta tumba todos le tenemos un cariño especial. Imagen: rincondelpasado.com

La compañera Ángela y yo en pleno proceso de trabajo. Imagen: rincondelpasado.com

De faena, Gonzalo, Clara, Ángela y Olaya. Imagen: rincondelpasado.com

El objetivo de este trabajo ha sido intentar eliminar en la medida de lo posible, las sales minerales que están amenazando la pervivencia de las estructuras, al igual que el moho verde que se ha ido instalando progresivamente durante años en este lugar, como consecuencia directa de la humedad proveniente de la cercanía desde antiguo, a una laguna existente en la zona. Hemos conseguido eliminar bastante de todo lo dicho pero aún queda mucho por hacer.
El equipo está compuesto por Concha, nuestra mentora 🙂 Mario, Leónidas, Martín, Clara, Ángela, Gonzalo y yo.
Todos les hemos cogido un cariño muy especial a esta necrópolis, con sus historias, sus leyendas y su vida propia. ¡Esperamos volver muy pronto!
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