
Hace mucho, mucho tiempo (bueno, en realidad no tanto), en un reino no muy lejano, la reina de Nápoles y Sicilia María Carolina de Habsburgo-Lorena quiso instalar uno en su Palacio Real de Caserta. Cansada de los incómodos métodos de higiene personal, decidió utilizar un trono especial para su propio bienestar. Este trono no era […]
El bidé, ese curioso artilugio
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