¿Por qué todo lo que esté relacionado con el Egipto antiguo nos fascina a la mayoría de nosotros? ¿Qué tiene esa civilización que la hace tan especial? Esta tarde vamos a hablar de el Templo de Mentuhotep, en Deir el-Baharí.
Mentuhotep II, quinto faraón de la XI Dinastía, levantó un complejo funerario novedoso en Deir el-Baharí, el occidente de la nueva capital y bajo la advocación del panteón tebano, dedicado a la diosa Hathor, esposa del dios Horus, orientado al este para honrar el culto a Ra. Conocido por la reconstrucción de Arnold, fue un intento de integración del complejo, abierto y simétrico, en el paisaje.


Este faraón construyó un gran templo funerario que integraba en el centro una estructura maciza con forma piramidal rodeada de terrazas con pórticos columnados. El santuario principal se unía a través de una calzada ascendente y descubierta al templo del valle, hoy totalmente destruido.

Se accedía a su interior a una sala cuadrada de columnas, que a través de un amplio patio con pilares daba acceso a una sala hipóstila y al fondo de un largo pasadizo se emplazó la tumba hipogea del faraón, excavada en la pared rocosa, con nichos horadados para las princesas reales, las cuales eran sacerdotisas de Hathor. En el lado este, junto a la rampa que conduce a la terraza, se plantaron tamariscos y sicomoros, configurando un pequeño bosque cuya sombra se proyectaba sobre estatuas del rey. La característica principal de este complejo funerario es la abundancia de elementos de soporte. Aparecen flanqueando la avenida de entrada, los primeros pilares osiríacos, en los que el faraón es personificado como el dios Osiris, de pie y con los brazos cruzados como una momia, adosado a un pilar.

Además, es uno de los primeros ejemplos de utilización del conocido como capitel Hatórico, el cual incorpora la cabeza de la diosa Hathor en sus dos caras, en posición frontal con orejas de vaca.

Alrededor del templo de Mentuhotep se extiende la necrópolis destinada a los altos funcionarios de la corte, con tumbas excavadas y sin decoración. En el Imperio Nuevo, la reina Hatshepsut levantó su templo majestuoso junto al de Mentuhotep, a su imagen y semejanza. Resumiendo, el templo de este faraón fue un avance arquitectónico que se puede comparar al del complejo de Zoser o incluso las Grandes Pirámides. Tenemos colosalismo, funcionalidad y un cambio en la mentalidad. El edificio está pensado para ser visto pero además, se relaciona con la naturaleza y se abre a sus visitantes.

Bibliografía.
Apuntes Historia del arte de Egipto y Próximo Oriente.
Imágenes extraídas de:
iessonferrerdghaboix.blogspot.com
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