La Alhambra, belleza singular, la perfección musulmana. El lugar que lo era todo y donde se perdió todo. El viaje hacia el paraíso para aquellos musulmanes. Aquel que se pasea por sus patios y jardines, que contempla la asombrosa decoración de sus salones, un prodigio de delicadeza y fantasía, aún puede palpar el hechizo de este escenario de ensueño, de este palacio encantado, lleno de leyendas, que custodia en su seno toda la magia y la poesía de Oriente. De aquella época. De aquellos días. En los que hasta los reyes católicos quedaron enamorados de aquella belleza.
Tan perfecta que hasta se dice que es un reloj de sol. Porque las dependencias de la misma, todas al completo se quedan divididas perfectamente por la mitad debido a la sombra. De la misma manera que en un reloj solar se puede seguir el paso de las horas por el corrimiento de la sombra, en la…
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